“Empresas Socovesa es una compañía que está bien preparada para enfrentar el ciclo de mayor crecimiento económico y el nuevo entorno social”.

Javier Gras RudloffPresidente Empresas Socovesa

Estimados accionistas,

Las compañías inmobiliarias exitosas deben desarrollar una apropiada lectura de la situación macroeconómica de corto, mediano y largo plazo si pretenden sortear con éxito los vaivenes propios de un negocio cíclico. Durante el año 2017 se fue configurando un cambio positivo en el contexto macroeconómico mundial y posteriormente también en el contexto local, pasando de un escenario de crecimiento bajo a uno de crecimiento moderado, con perspectivas de PIB para el año 2018 en torno al 3,5%. Este nuevo contexto macroeconómico, se instaló en forma definitiva gracias al cambio del ciclo político post elecciones presidenciales de diciembre, situación que finalmente terminó por impactar positivamente tanto las expectativas de los empresarios como la de los consumidores.

Por otra parte, a nivel de industria inmobiliaria, durante el año 2017 se terminó de devolver todo el adelantamiento de demanda que produjo el efecto “IVA a la construcción” (año 2015), por lo que proyectamos que durante el año 2018 la demanda habitacional retomará sus niveles de tendencia de largo plazo. El aceleramiento de la economía global y local, unido al término de la distorsión que generó el efecto IVA, nos permiten proyectar, a nivel de industria, una demanda residencial fortalecida, con un escenario base de crecimiento en promesas de negocio del 10% y un escenario optimista con crecimiento sobre el 15% en relación al año 2017.

Empresas Socovesa está en un excelente pie para enfrentar el nuevo ciclo económico. La Compañía está fuerte, primero, porque en materia de resultados lo viene haciendo bien. Durante el ejercicio 2017, la Empresa alcanzó una utilidad de MMUF 1,5, un 12% más que el año 2016. Los buenos resultados obtenidos sistemáticamente durante los últimos 4 años, con utilidades que sobrepasan el MMUF 1 y que han crecido año tras año, nos hablan de una compañía que está bien y que ha sabido generar utilidades en un contexto de crecimiento económico bajo. En esta misma línea, la Empresa está consolidando una estrategia y forma de administrar el negocio inmobiliario que funciona. Por otra parte, la estrategia de inversión en compras de tierra selectivamente más agresiva iniciada hace 18 meses, hace posible que la Empresa cuente con un diverso y renovado portafolio de productos. La Compañía supo anticipar el cambio de ciclo económico y fortaleció las inversiones con la necesaria anticipación que requiere el desarrollo de nuevos proyectos. Saliendo de la coyuntura y pensando en proyectar a Empresas Socovesa hacia el futuro, el Directorio recientemente aprobó el inicio de la modernización de su estructura de gestión. Esto significa que, en el mediano plazo, la Empresa contará con una renovada y más moderna estructura organizacional, aún más alineada con la estrategia competitiva gracias a la centralización de funciones y al consiguiente mejor aprovechamiento de las economías de escala que hoy posee. Además de prepararnos para enfrentar el nuevo ciclo económico, la Empresa también ha implementado, hace ya algunos años, una línea de acción que nos ha permitido gestionar los desafíos que plantea el nuevo entorno social, que se ha vuelto crítico frente a las diversas externalidades negativas que genera el proceso de densificación y las controversias que se producen con las comunidades de vecinos. El desafío es de alta complejidad e impacta a toda la industria. En este contexto, nuestro Gerente General Corporativo asumió el liderazgo de la Asociación de Desarrolladores Inmobiliarios (ADI) y actualmente empuja una agenda modernizadora que propone densificar equilibradamente como modelo alternativo a la híper densificación. Por su parte, Empresas Socovesa fortalece el desarrollo de nuevas habilidades para interpretar a las comunidades, hecho que nos ha permitido llevar adelante proyectos con alto nivel de complejidad en este ámbito. El edificio Nueva Santa María implicó generar acuerdos con los vecinos de Pedro de Valdivia Norte; en Temuco, Socovesa Sur supo gestionar las controversias que se generaron con dos comunidades mapuches de la zona Labranza; y en Renca se materializó un acuerdo con los vecinos que armoniza la convivencia entre el uso residencial e industrial que tiene el sector. Todos estos ejemplos nos hablan de una empresa que sabe escuchar, dialogar y generar acuerdos con los vecinos. Una nueva realidad para el negocio inmobiliario que nos empujó a desarrollar nuevas habilidades, cada vez más requeridas al minuto de proyectar la sustentabilidad del negocio en el largo plazo. Como he tratado de describir en estas líneas, creo que Empresas Socovesa está en un buen pie para enfrentar el nuevo entorno económico-social y los desafíos de futuro. El incremento que experimentó el precio de la acción durante el año 2017 es un reflejo de que el mercado así también lo considera. Por último, quiero agradecer a todas y cada una de las personas que trabajan en Empresas Socovesa. Las personas están en el centro de nuestra organización. Estoy claro que nuestros logros empresariales no serían posible sin el esfuerzo y dedicación de los varios miles de buenas personas que trabajan con nosotros.


“Entendemos que el elemento crítico para generar utilidades y rentabilidad es saber interpretar al consumidor de la forma más finamente posible. Esta visión está arraigada con fuerza en el centro de nuestro negocio”.

Mauricio Varela LabbéGerente General Empresas Socovesa

Estimados accionistas,

Cuando se hace el ejercicio de identificar los factores más importantes que podrían estar influyendo en las positivas perspectivas de corto y mediano plazo de la Compañía, la conclusión rápida es bastante obvia. En una organización grande y compleja, como es Empresas Socovesa y como lo son en general todas las grandes empresas modernas, siempre son muchos los factores externos e internos que influyen en los resultados futuros. El positivo cambio de ciclo económico y político, la recuperación de la demanda residencial post distorsión del IVA, nuestra sólida posición financiera, la inercia positiva que generan cuatro años consecutivos de buenos resultados, la capacidad de acelerar selectivamente nuestra inversión anticipando el nuevo ciclo económico, un equipo de profesionales de alto desempeño y la reorientación de nuestros desarrollos hacia la edificación en altura y los segmentos medios de la población, son solo algunos de los factores más importantes.

Todos estos factores están afectando positivamente el desempeño futuro de la Empresa. Sin embargo, en nuestra opinión, ¿cuál es la principal habilidad corporativa que nos permitirá, de cara al futuro, generar una mayor rentabilidad y utilidades, de forma sostenida en el tiempo, para el negocio de Empresas Socovesa? Ninguno de los temas anteriormente mencionados. Durante todos estos años, con independencia de los vaivenes propios de un negocio cíclico y del entorno político-económico cambiante, nuestra posición siempre ha sido la misma. El elemento crítico para generar utilidades y rentabilidad para los accionistas pasa por interpretar al consumidor de la forma más finamente posible a través del desarrollo de mejores productos inmobiliarios que se conecten con los sueños y aspiraciones de las personas. Productos que se adapten a la nueva configuración sociodemográfica de la moderna y diversa familia chilena, a las nuevas formas de vivir la ciudad y de habitar sus viviendas. Esa es nuestra ley de gravedad.

¿Cómo lo hacemos? A través de tres procesos claves. Primero, observando con profundidad, buscando entender qué quieren y qué valoran los consumidores, para luego diseñar viviendas que calcen con sus necesidades y finalmente vender valor inmobiliario, buscando acortar la brecha entre lo que diseñamos y lo que efectivamente nos compran los consumidores. Esta es nuestra forma de entender el negocio. Un negocio de productos y no de tierra. Nuestra forma de competir que se distingue del resto del mercado por nuestra decidida orientación hacia el mercado y el consumidor. Ahora bien, son muchas las compañías que declaran públicamente que les importa el consumidor. La diferencia está en decir menos
y hacer más, es decir, en la capacidad de ejecutar. La sociedad cambió mucho más rápido que las inmobiliarias. La industria sigue vendiendo casas y departamentos de tres dormitorios y dos baños, con finas terminaciones y una ubicación privilegiada, mientras que una serie de transformaciones sociales, culturales y urbanas hicieron que esas viviendas ya no sean las  mismas que se necesitan hoy en día. Hoy preferimos vivir más cerca del centro de la ciudad, en departamentos más pequeños y mejor conectados, donde cocinar pasó a ser una  entretención y el living se transformó en una sala de televisión. Viviendas que están llenas
de lugares para guardar y almacenar y proyectos que fortalecen sus espacios comunitarios. Los límites de los recintos se han ido perdiendo y los espacios se hicieron híbridos. Esos son los proyectos que estamos desarrollando. Esta forma de entender el negocio inmobiliario ha funcionado hasta ahora. El crecimiento de las utilidades ha sido de 2,9x entre los años 2013 y 2017, pasando desde los MMUF 0,5 a los MMUF 1,5. Esta forma de entender el desarrollo inmobiliario ha generado un gran fortalecimiento de los márgenes del negocio. En este mismo periodo de tiempo, el margen bruto pasó de 23% al 28%. Entre los años 2017 y 2019 la Compañía proyecta un 26% de crecimiento en las promesas de negocio de viviendas nuevas. En términos de facturación de viviendas nuevas, si bien el año 2018 proyectamos una baja a MMUF 10,5 producto de las menores ventas del año 2016, para el 2019 esperamos estar en niveles de MMUF 14. El futuro del negocio inmobiliario
está en evolucionar para convertirnos en compañías de diseño centrado en cómo las personas usan y valoran los espacios. Ahí está la real agregación de valor. Y eso es lo que nosotros hemos llamado: Diseño centrado en el habitar.