Diseño y Buen Vivir

La Ciudad

Construir mejores proyectos, desarrollar mejores ciudades es lo que motiva a Grupo Empresas Socovesa.

A+ A A-

Categorías

Destacados

ver imagen

La decoración evoluciona con nosotros

Por Cristián Preece, Gerente Oficina Diseño de Interiores de Empresas Socovesa.

Hace unos días, conversando con un grupo de amigos, nos preguntamos cuántas veces habíamos cambiado la decoración de nuestras casas en el último tiempo. Y con esto no me refiero a comprar uno que otro objeto nuevo, sino que a cambios importantes, esos que le dan un nuevo aire a nuestros ambientes. La respuesta fue clara: todos habíamos cambiado la decoración no una, sino que varias veces.

Esto no tiene que ver con que esté trabajando en este rubro o que eso no nos permita desconectarnos, ¡Sino ya estaría hace rato en la bancarrota! Esto tiene relación más bien con los ciclos de vida, y como estos van materializándose en la decoración.

Todo comienza cuando nos vamos de la casa de nuestros padres, porque desde ahí pasamos a ser responsables de nuestros propios espacios, y cómo van construyendo nuestro mundo íntimo, el que a mi juicio debe ser el reflejo de nuestra esencia.

Es evidente que uno siendo estudiante o partiendo la independencia no tiene ni un peso para dejar la casa como quiere, pero en lo que a mi experiencia refiere y en lo que he visto en varias personas, acá es el ingenio el que manda. Estoy seguro que esa fue mi etapa más creativa, porque con nada, tenía que hacer maravillas.

En mi living armé una escultura hecha de una rama seca con lucecitas blancas, una mesa de centro de puras revistas viejas y sobre ellas un vidrio reciclado. Le sumé un sofá viejo de cuero, un tambor metálico de basura, puesto al revés (a modo de mesa lateral) varias ampolletas juntas(con cable, soquete y todo)como una genial lámpara lateral, un jarrón de agua transformado en florero y un par de bancos de madera para completar el recinto. ¡Magnífico! Lo que denomino “decorar con pocas lucas”.

Luego empezamos a trabajar y aumenta nuestro nivel económico y comúnmente a nuestras solitarias vidas se les suma otra persona. La casa ya deja de tener ese look soltero y adquiere un cuento más familiar, sin perder lo lúdico, suelto y taquillero que caracteriza a la juventud. Los muebles son ya mejores y comprados en algún anticuario o de alguna tienda de decoración de moda. Aparecen los primeros cuadros, y para los que somos un poco más tradicionales, los regalos de matrimonio son una gran ayuda.

Los gustos se pulen un poco y ya empezamos a tener fascinación por fetiches que otorgan un sello único a nuestras casas. Queremos estar a la moda y crear un ambiente constituido pero con un dejo experimental. Así como en las etapas de la vida, esta sería una perfecta pubertad.

Llegan los hijos y “todo se nos va a las pailas”. Estos desordenan, rayan, manchan y quiebran todo a su paso. Muchas veces el living es la sala de juegos de los niños y nuestra pieza es el escenario perfecto para que ellos vean televisión. El sofá que dialogaba perfecto con la alfombra y el sitial, se ve interrumpido por un andador, una muñeca y un camión de bomberos. Es parte de un proceso, un par de años, en donde pasamos de la pubertad a la madurez.

Tras esta etapa de la vida, llega la calma... la madurez total. Y el living se renueva. Ya no pretendemos ser nada ni parecernos a nada. Buscamos los objetos y muebles que nos acomodan y nos gustan. Revisteamos y nos regodeamos un poco más en la elección de cada elemento. Nos preocupamos que sean de buena calidad. El carácter pasa a ser un poco más formal, pero sin dejar de lado lo acogedor, ya que es nuestro lugar, nuestra historia, con una carga potente. El espacio debe ser capaz de albergar comidas familiares, aperitivos románticos con la señora o el marido, comidas con amigos y juntas masivas de los hijos. Un ambiente multifacético en donde se represente la personalidad de cada integrante de la familia y en donde todos se sientan parte. Generalmente esta etapa es la de una casa perfecta. Los cuadros son de calidad, las alfombras son las que siempre quisimos tener, hay flores frescas en cada rincón, los sofás son esos que te tragan y los parlantes suenan como deben.

Me cuentan que luego de ese período viene el de la contemplación y el goce máximo. En donde el espacio lo conforman elementos con una carga emocional potente y de valores sentimentales incalculables. Son aquellos lugares justos que no le quieren demostrar nada a nadie, son en sí mismos un resumen de lo que fuimos, porque este living es esencial en lo que su palabra significa. Hay todavía algo de esa energía brutal de niños, de eso experimental del espacio pubertad y de esa realización de la etapa de la madurez.

Permítanse reinventarse y cambiar. Permítanse dar paso al error y al experimentar. Permítanse gastar y atreverse. La decoración es el reflejo de sus propias vidas.

19

Mayo
2015
Nota anteriorNota siguiente